Friday, November 24, 2017

"Si Moisés no visita al monte, el monte visita a Moisés"

Don Soto y Aafke en 1973 y Don Soto y su mujer en 1993.
Pronto se marchará un amigo que nos ha visitado cada semana durante más de siete anos. Dejará un hueco.

Creo que nunca volverá a visitarnos, lo que me hace triste. El único remedio será visitarle a él. Así haré o haremos, mi compañera y yo, algo que un otro amigo hizo hace 24 años cuando viviamos seis semanas en Chile para escribir el libro "Reencuentro con Chile después de 20 años" (Weerzien met Chili).

El amigo chileno que vino a visitarnos en 1993 en la Casa de los Ejercicios en Temuco fue Don Soto. Así lo llamamos, mis compañeros campesinos, cuando viví y trabajé desde el 31 de enero al 15 de marzo de 1973 en el Centro de Reforma Agraria "Los Prados de Mendoza", cerca de Vilcún y cerca del Río Quepe.

Cuando mi compañera y yo volvimos en 1993 a Vilcún y al Río Quepe para buscar a los amigos campesinos con quienes habíamos compartido la vida, me costó encontrar a Don Soto. Nadie sabía donde vivía, sólo podían decirme que todavía estaba vivo, hasta que logré hablar con una monja en Vilcún que me contó que vivía cerca de Cherquenco.

Viajé a Cherquenco, que queda más cerca de la Cordillera de los Andes que Vilcún. Ahí alguién me contó donde, más o menos, tenía que vivir Don Soto. Caminando más de una hora por senderos de montañas salvajes, gritando de vez en cuando su nombre, llegué a un lugar que se parecía a lo que alguien en Cherquenco me había descrito. Ahora grité varias veces lo más fuerte que pude: "Don Soto Alvarao!!" (su segundo apellido es Alvarado) De repente alguien me contestó y supe que era él. Tengo buena memoria para reconocer la voz de alguien.

Para terminar la historia sobre mi reunión con Don Soto, sobre el cual os podría contarles horas, digo solamente que unos días después Don Soto vino a visitar a mi mujer y mí en esa Casa de Ejercicios (casa de monjas) en Temuco, junto con su mujer. Ambos estaban bien vestidos como si estuvieran visitando el Pápa. Entrando la sala donde mi mujer y yo nos encontramos él dijo con voz clara: "Si Moisés no visita al monte, el monte visita a Moisés".

Mi amigo que se marchará pronto, volverá a su patria en América Latina. Como ya dije, temo que la única forma para volver a verlo será que yo viajara adonde él va a vivir nuevamente. Su pueblo se llama Santo Domingo de los Colorados.

3 Comments:

Blogger andandos said...

Tienes muchísima suerte, tu vida no es corriente. Amigos así no los tiene cualquiera. Que tuvieras que gritar su nombre mientras ibas por la selva da idea de lo poco usual que era su vida, y da idea de lo importante que para ti era y es él. Holanda, otra cultura, o me lo parece. Lo es, tengo la convicción.

Un abrazo

3:28 AM  
Blogger giovanni said...

José Luis, él era la única persona que los milicos buscaban después del golpe. Él era activo en el Partido Socilista, era bien educado, por su propia iniciativa, fue enérgico, lo que he notado cuando nos bajamos de la montaña después de una larga reunión con él y su mujer (que ya había preparado la cama para mí, "Jan, te quedas por la noche" dijo él y yo dije que Aafke esperaba que vuelva - aún no teníamos teléfono móvil), lo que él hizo más rápido que yo, a pesar de que yo estaba bastante deportista.

Un abrazo

9:12 PM  
Blogger giovanni said...

José Luis, quería decir que él era la única persona del centro de reforma agraria donde yo había vivido y trabajado... que los milicos buscaron después del golpe. En el otro centro de reforma agraria donde yo vivía en 1973 los milicos asesinaron a cuatro de mis compañeros.

9:55 PM  

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